sábado, 5 de mayo de 2007

El energumeno en que uno se convierte de repente...

Pensando en que escribir mi primera cita en es blog recordé algo que se me ha estado dando vueltas en la cabeza desde el día que me paso. Paso a relatar:

Santiago, Viernes, 4 de Mayo de 2007.

Manejando mi interminable viaje matutino hacia la pega luego de dejar a mi esposa en su trabajo, me encontré en una situación en la que muchos de los que como yo diariamente nos vemos afectados. La estupidez e imprudencia de los típicos imbéciles que manejan vehículos ajenos o de las empresas en las que trabajan. El asunto importante de este escrito no es el cuasi accidente que pudo provocar el individuo en cuestión, sino el como la ira me transformo en un energumeno de clase mundial. En ese momento no analice lo que hacia, sino que, luego de unos minutos pensaba en como había reaccionado. Aparte de los garabatos que le dedique al estúpido, me vi pegándole al manubrio para tocar la bocina transformado en un animal. En que habría pasado si hubiéremos chocado. Creo que podría fecalmente haberlo golpeado, quizás hasta que punto. Enseguecido por la ira no pensé en nada mas que golpearlo. No pensé en ese momento en las consecuencias y eso me dejo preocupado. El como puedo dejar todo de lado para dejar que el enojo me controle. El no pensar en las consecuencias, el no pensar en nada mas, dejar de lado mi familia, mi hijita, mi mujer. Quizás fue mi día de furia (como la película), en que olvidas que no estas solo, que hay personitas que dependen de uno.
No me gusta para nada imaginar lo que pueda pasar en uno de esos días malditos y me doy cuenta lo mal que estamos psicológicamente los santiaguinos, stresados, apurados, preocupados...
El único consuelo a toda esta situación es que cuando llego a la casa siempre hay unos bracitos que están dispuestos a abrazarme sin pensar en nada mas que darme cariño.

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